Cambio de tela sobre el marco que ya tiene ·
Económico ·
tela nueva, junquillo y repaso del cierre

Ventanas, balconeras y terrazas
Ventile la casa en pleno julio sin que entren mosquitos ni polillas, y sin perder la luz de la tribuna. Mido cada hueco en su casa, sin cargo, y le coloco una mosquitera hecha para ese marco y para ningún otro.
Lo que consigue con unas mosquiteras en Sant Gervasi bien hechas es sencillo. Abre la ventana al caer la tarde y el mosquito se queda fuera. Aquí, además, los huecos no salen de un catálogo. Una tribuna de Galvany, la balconera alta de una finca de la Bonanova o el ventanal de un ático no se repiten de un piso a otro.
Por eso no trabajo con tallas. Voy a su casa, mido cada hueco arriba, en medio y abajo, y anoto hacia dónde abre la hoja. Es el orden que sigo con todas las mosquiteras a medida en Barcelona. Primero el hueco y cómo lo usa usted, después el modelo.
El ajuste final lo hago en la propia ventana, el día de la colocación. Un marco antiguo casi nunca está a escuadra, y la diferencia se compensa allí mismo.
Con una enrollable, la malla desaparece cuando no la necesita. Vive en un cajón estrecho sobre el marco y baja tirando de una barra, como un flexómetro que se recoge solo. Es la que más coloco en habitaciones y en la cocina.
La hay vertical, para ventanas normales, y lateral, para huecos más anchos que altos. Un cierre magnético la sujeta abajo o al costado, así una corriente de aire no la abre.
La puerta del balcón o de la terraza se cruza muchas veces al día. Su mosquitera debe abrirse con una mano, aunque lleve la bandeja del desayuno en la otra.
La plisada se pliega en un fuelle fino, igual que un abanico de papel, y apenas ocupa sitio en el lateral. Su guía de suelo es tan baja que se pisa sin notarla. La corredera, en cambio, es una hoja rígida que viaja por un raíl, igual que la ventana de aluminio que tiene detrás. Pide más espacio a un lado, pero aguanta mejor el trajín de una terraza de ático con niños.
Si además quiere renovar el cierre exterior de la balconera, pregúnteme por las alicantinas de madera para el balcón. Frenan el sol de poniente y dejan pasar el aire.
La mosquitera fija es un bastidor que queda sujeto al marco de forma permanente. Va bien en la ventana del baño o del lavadero, que se abren para ventilar y poco más. Para limpiarla se saca con las manos y vuelve a su sitio enseguida.
La abatible se abre hacia dentro, como la puertecita de una alacena. Conviene donde usted se asoma cada dos por tres, a cuidar los geranios del alféizar o a cerrar las contraventanas. En las casas con jardín de la Bonanova, de ventanas con dos hojas, suele ser la más cómoda.
Lo que se busca aquí es que la mosquitera no se note. El perfil es de aluminio y se laca para que case con su carpintería. Puede ser blanco, marrón, imitación madera o ese verde de las contraventanas de librillo de tantas fincas del barrio.
La tela más habitual es de fibra de vidrio gris. Pesa poco y no se oxida. Para las ventanas de la fachada principal, le recomiendo la malla negra. Desde la acera se distingue tan poco como la rejilla negra de un altavoz.
Antes de llamarme, puede mirar usted mismo estas cuatro cosas en cada ventana.
Con la malla puesta, el dormitorio respira de noche y por la mañana no hay picaduras que rascar. Y la habitación no se convierte en un horno por tener que cerrarla.
En Sant Gervasi el verano trae un problema propio. Muchas casas miran a jardines, a patios con plantas, al Turó Park o a la ladera de Collserola. Hay riego, platos bajo las macetas y alguna fuente, y en esa agua quieta cría el mosquito tigre. En Barcelona pica también a plena luz del día, no solo al anochecer.
Las polillas y el mosquito común van a la luz. Una ventana abierta media hora con la lámpara de lectura encendida basta para llenar la habitación.
Mientras llega la mosquitera, revise la terraza y tire el agua que se acumula bajo las macetas. Apague también la luz del cuarto antes de abrir la ventana. Si aun así duerme con todo cerrado para no oír zumbidos, es el momento de llamarme. La visita incluye medir todas las ventanas que quiera proteger y una propuesta de modelo para cada una.
Estas señales indican que su casa ya pide mosquiteras.
Si el marco está sano, no tiene que tirar su mosquitera. Se puede reparar la mosquitera sin hacerla nueva: cambio solo la tela y la dejo lisa y tirante, como una sábana recién planchada.
Lo habitual es un roto por el golpe de una maceta o por las uñas del gato. También el sol de Barcelona, que en una terraza orientada al sur acaba quemando la fibra. Otras veces la plisada deja de correr porque su cordón se ha dado de sí.
Para pasar unas noches, tape el agujero por fuera con un trozo de cinta adhesiva ancha. No tire del borde roto, porque el corte se abre más.
En la visita reviso el marco, las esquinas, los imanes y el mecanismo. Si alguna pieza no aguanta otra temporada, se lo digo antes de tocar nada. Entonces decidimos juntos si compensa cambiar la tela o poner una mosquitera nueva.
Cuando me llame, tenga a mano estos datos y la visita irá más rápida.
Para que la malla le dure, pásele un cepillo de cerdas blandas o una bayeta mojada en agua con jabón neutro, sin productos fuertes. En invierno, la enrollable se deja recogida en su cajón y así la tela descansa. La fija sale con las manos y se puede guardar envuelta en una sábana vieja hasta la primavera.
Usted gana una ventana protegida que, vista desde la calle, sigue igual que antes. En calles como Muntaner o Santaló, con tribunas a la vista y fachadas cuidadas, eso importa tanto como los mosquitos.
Malla negra o gris y un perfil del mismo tono que la madera o el aluminio de su ventana. El vecino de enfrente no notará que ha puesto mosquiteras.
La tela fina apenas oscurece. En un salón con tribuna, donde la luz es lo mejor de la casa, cuesta notar la diferencia.
Llevo en el oficio más de 22 años, casi siempre entre ventanas de fincas antiguas y torres de Barcelona. Sé dónde suelen torcerse los marcos y cómo compensarlo sin forzar la mosquitera.
En Persigervasi Persianas Sant Gervasi le dejamos el presupuesto por escrito, ventana por ventana. El precio aceptado no se mueve. La colocación queda respaldada por escrito, y ese papel le sirve de garantía si algo falla.
Del primer aviso a la ventana protegida hay cuatro pasos y dos visitas a su casa.
Llámeme o rellene el formulario. Dígame cuántos huecos son y si miran a la calle, al jardín o a la terraza. Me desplazo a cualquier barrio de la parte alta de Barcelona.
Mido cada hueco en varios puntos y le enseño muestras de malla y de color. La visita de medición no se cobra nunca, encargue o no.
Le paso por escrito qué modelo lleva cada hueco, con qué tela y en qué acabado. Lo que usted acepta es lo que paga.
Vuelvo con sus mosquiteras, las coloco y las abrimos juntos hasta que corren sin roce. Me llevo embalajes y virutas, y el trabajo queda respaldado por escrito.
Coste orientativo
Con el precio delante, usted decide qué ventanas proteger primero. El importe depende del tipo de mosquitera, del tamaño del hueco y de cómo se abre. Un ventanal de tribuna de suelo a techo no se parece en nada a la ventana de un baño.
Cambio de tela sobre el marco que ya tiene ·
Económico ·
tela nueva, junquillo y repaso del cierre
Fija o abatible para ventana ·
Económico ·
bastidor lacado a medida y colocación
Enrollable vertical o lateral ·
Moderado ·
cajón, guías con cepillo y cierre de imanes
Corredera para balconera o terraza ·
Moderado ·
hoja rígida sobre raíl, nivelada en la puerta
Plisada para puerta de terraza o ventanal alto ·
Premium ·
fuelle, guía de suelo baja y ajuste en la ventana
Suman además el color de la tela y un marco fuera de escuadra, que obliga a compensar. Varias ventanas comparten las mismas dos visitas, así que encargarlas juntas ahorra desplazamientos. Para conocer su precio, encargue la medición de sus ventanas y se lo doy por escrito.
En un ventanal alto suele ir mejor una enrollable lateral o una plisada, porque se manejan sin subirse a nada. Una enrollable vertical muy alta obliga a estirarse para alcanzar la barra. En las tribunas, con varias hojas estrechas, a menudo conviene una mosquitera por hoja. Así cada ventana se abre por su cuenta. Lo decidimos en la medición, viendo cómo usa usted ese rincón.
Para una puerta de terraza que se cruza a menudo, la plisada es la más práctica. Se abre de lado con una mano y su guía de suelo casi no levanta. La enrollable lateral también sirve como mosquitera para la puerta del balcón o de la terraza, y guarda la malla en su cajón cuando no se usa. Si en casa hay niños o un perro que empuja, le propondré la corredera, que es más rígida.
Quitan algo de claridad, pero en un salón luminoso cuesta notarlo. La malla negra es la que menos se ve desde fuera, y la gris la que menos oscurece por dentro. Con el perfil del mismo tono que la carpintería, la ventana conserva su aspecto. En fincas con fachada protegida, así la mosquitera no llama la atención.
Sí, si el marco y el mecanismo están bien, cambio solo la tela. Retiro la vieja, coloco una nueva y reviso los imanes, el cordón o el muelle según el modelo. Es buen momento para pasar de gris a negra si quiere que se vea menos. Si el perfil está doblado, se lo digo antes de empezar.
Porque cada tipo lleva un mecanismo distinto y cada hueco pide su propia medida. Una fija es un bastidor con su tela. Una plisada lleva fuelle, cordones y una guía de suelo que hay que nivelar. El tamaño y el color del lacado también influyen. Por eso el precio se lo entrego por escrito tras la medición, y esa visita no tiene coste.
Le doy la fecha de colocación al terminar de medir, porque varía con el modelo y con la temporada. Cada mosquitera se prepara con las medidas de su hueco, así que el día de medir no puedo dejarla puesta. Con el primer calor se acumulan los encargos de toda la zona alta. Si la quiere lista para las primeras noches de verano, pídala en primavera.
Mido todas sus ventanas en una sola visita y le entrego el precio por escrito. Cuando los mosquitos lleguen, la malla ya estará en su sitio. Y si después quiere revisar el resto de la fachada, vea lo que hacemos con las persianas en Sant Gervasi.
Le devolvemos la llamada para acordar la visita, y el precio queda en firme antes de empezar.